En Argentina, Chile y buena parte de América Latina, el desarrollo de la infraestructura vial ha sido una prioridad constante en los últimos años. Ha mejorado la conectividad, ha impulsado el crecimiento económico y ha fortalecido la integración territorial.

Junto a estos avances, sin embargo, ha surgido un desafío creciente para las autoridades públicas responsables de las redes viales: cómo asegurar que las carreteras mantengan su desempeño técnico y funcional a lo largo de toda su vida útil prevista, especialmente en un contexto de tráfico creciente, condiciones climáticas exigentes y presupuestos públicos que deben administrarse con responsabilidad.
Una brecha que obliga a repensar el enfoque
Múltiples estudios internacionales señalan que América Latina enfrenta una brecha estructural de inversión en infraestructura frente a otras regiones, lo que obliga a los gobiernos a priorizar con cuidado dónde y cómo se asignan los recursos.
La región necesita aumentar de forma significativa la inversión en infraestructura. Una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) plantea elevarla al 3,12% del PIB, un aumento de más del 70% respecto de los promedios anteriores, para lograr una infraestructura más resiliente.
Este contexto no refleja una falta de capacidad técnica ni de compromiso institucional. Más bien pone de relieve la necesidad de optimizar cada decisión de diseño, de materiales y de ejecución, para que la inversión inicial entregue el máximo valor a largo plazo.

Las presiones actuales sobre la red vial
Tanto en Argentina como en Chile, el transporte por carretera sigue siendo la columna vertebral del movimiento de carga y de pasajeros. Como resultado, los pavimentos están expuestos a niveles de carga muy superiores a los previstos hace décadas.
El crecimiento del transporte pesado, el aumento de las cargas por eje y la concentración estacional de la carga —en particular en la agricultura, la minería y la logística— generan condiciones en las que los pavimentos deben desempeñarse de manera constante bajo esfuerzos cada vez más exigentes.
El clima añade otra capa de complejidad.
Las altas temperaturas de verano en amplias zonas de Argentina, así como las variaciones térmicas diarias y estacionales en muchas regiones de Chile, afectan directamente el comportamiento del asfalto al elevar las temperaturas del pavimento y alterar sus propiedades mecánicas.
El desempeño de los materiales como parte de la discusión
El ligante bituminoso sigue siendo el componente central de los pavimentos flexibles. Sin embargo, su composición ha cambiado con el tiempo debido a la evolución de los procesos de refinación del petróleo, que hoy priorizan la extracción de los componentes de alto valor para otros usos industriales.
Como resultado, el asfalto moderno a menudo tiene una temperatura de ablandamiento más baja y una capacidad de modificación mucho menor, lo que lo hace más sensible a la deformación bajo altas temperaturas y cargas repetidas.
Esto no es una falla del sistema, sino una condición técnica conocida que debe considerarse de manera explícita en la planificación vial moderna.

Integrar la durabilidad en la planificación presupuestaria
En este contexto, incorporar aditivos poliméricos al diseño de mezcla asfáltica se ha convertido en una herramienta técnica para mejorar el desempeño del pavimento en condiciones reales de servicio.
Los polímeros ayudan a restituir propiedades clave del ligante bituminoso, tales como la elasticidad, la resistencia a la deformación permanente y la durabilidad bajo ciclos térmicos y de carga. En corredores de alta demanda, esto puede traducirse en extender la vida útil del pavimento de tres a cuatro veces.
Las referencias técnicas internacionales, incluidas las de la Asociación Mundial de la Carretera (PIARC), subrayan la importancia de diseñar la infraestructura a partir del desempeño a lo largo de todo el ciclo de vida, y no solo del costo inicial.
Desde esta perspectiva, presupuestar materiales de mayor desempeño desde el inicio no significa necesariamente gastar más, sino asignar los recursos de manera más eficiente a lo largo del tiempo.
Más allá del diseño y de los materiales, la experiencia muestra de forma constante que el desempeño final del pavimento depende en gran medida de una ejecución correcta, tanto en planta como en obra.
El acompañamiento técnico de especialistas es esencial para ajustar los parámetros de producción, controlar las temperaturas, asegurar una distribución uniforme del aditivo y verificar que los procesos de colocación y compactación se ajusten a las condiciones reales del proyecto.
En este proceso, la participación activa de los especialistas técnicos de los fabricantes y proveedores de materiales —incluidos los desarrolladores de aditivos poliméricos— resulta particularmente importante. Su participación durante las etapas de producción y de colocación ayuda a reducir los riesgos tecnológicos, a mejorar la estabilidad del proceso y a asegurar que las soluciones de diseño se traduzcan en desempeño real en terreno.
En VELETON trabajamos con soluciones que extienden la vida útil de las carreteras de 3 a 4 veces, combinando materiales de mayor desempeño con acompañamiento técnico integral en obra.

Un espacio para el diálogo técnico
Argentina y Chile cuentan con comunidades profesionales, instituciones y marcos normativos sólidos para avanzar hacia una planificación vial cada vez más alineada con las condiciones presentes y futuras.
Pensar a largo plazo ya no es solo una buena práctica. Es una necesidad estratégica en un entorno donde las presiones climáticas, las exigencias del tráfico y las expectativas de la sociedad no solo están cambiando, sino que se vuelven cada año más intensas, más complejas y menos indulgentes con una infraestructura que no fue diseñada para resistirlas.

Por Vadym Moroz. Publicado originalmente en LinkedIn el 5 de febrero de 2026.